🧠 Influencers vs. IA: El Último

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🧠 Influencers vs. IA: El Último Selfie Antes de Ser Reemplazados

De los batidos detox a los contenidos generados sin drama ni anillos de luz

📱“Ey, chicos, os traigo un código con mi nombre porque literal me flipa”

Durante años, vimos a marcas globales invertir en influencers como si fueran embajadores diplomáticos. Kim Kardashian promocionando laxantes con sabor a unicornio. Chiara Ferragni lanzando agua mineral con su nombre por 8 euros la botella. O aquí en España, la omnipresencia de María Pombo, capaz de vender desde cremas solares hasta mortadelas con un mismo “estilo de vida aspiracional”.

Pero mientras las audiencias comenzaban a sospechar que tal vez ese “lo uso a diario, os juro” era más ficción que testimonio real, algo más empezó a ganar terreno: la inteligencia artificial.

🤖 ¿Y si el nuevo influencer no necesita dormir ni negociar fees?

Hoy las marcas pueden generar un personaje sintético como Lil Miquela (una influencer 100% virtual con más de 2 millones de seguidores) que no envejece, no se contradice y no necesita contratos complicados. Puede promocionar desde ropa hasta causas sociales con una sonrisa digital y sin pedir aumento.

Y eso sin contar con herramientas de generación de contenido como Runway, D-ID, Synthesia o el propio ChatGPT, que permiten crear vídeos, textos, imágenes y hasta scripts personalizados para cada audiencia, sin una sola selfie de por medio.

¿La marca quiere 300 versiones distintas de un anuncio adaptado a diferentes edades, idiomas y tonos? Hecho. ¿Desea evitar que su embajador termine en la portada de una revista por una polémica? Más que hecho. La IA no cancela campañas. Solo las optimiza.

📉 El engagement ya no necesita a nadie diciendo “link en bio”

Casos como el de Maybelline, que lanzó una campaña viral donde pestañas de metro eran generadas por IA sobre trenes del metro de Londres, o Heinz, que pidió a una IA que imaginara “cómo luce una etiqueta de ketchup” —y, para sorpresa de nadie, la IA dibujó la de Heinz—, demuestran que la creatividad algorítmica no solo compite: ya gana.

¿Y qué hay del engagement? Las cifras muestran que el contenido personalizado generado por IA, cuando está bien dirigido, tiene tasas de conversión superiores al contenido genérico de influencers tradicionales. ¿Por qué? Porque no distrae con la vida del creador, sino que se enfoca en lo que importa: el mensaje.

🧾 Conclusión: Gracias por tanto, influencers. Pero el algoritmo no tiene jet lag.

Los influencers fueron necesarios en un mundo analógico que necesitaba caras para contar historias. Pero el marketing de hoy no necesita humanos con seguidores; necesita datos con propósito.

¿El futuro? Ya no es un chico o chica diciendo “hoy os enseño mi rutina de noche con esta cremita que me flipa”. Es una IA diseñando ese mensaje, adaptándolo a cada target, entregándolo en el momento exacto… y sin que nadie se olvide de poner bien el logo.

Así que sí, influencers: gracias por los códigos, los sorteos y los hauls. Pero el nuevo protagonista no tiene stories. Tiene servidores.