La IA entra en el radar del riesgo empresarial: qué preocupa realmente a las empresas de cara a 2026
Las empresas españolas afrontan 2026 con un mapa de riesgos cada vez más tecnológico, complejo y exigente. Así lo refleja la 14ª edición del Barómetro de Riesgos de Allianz Commercial, que recoge la opinión de más de 3.300 expertos en gestión de riesgos de 97 países. El mensaje es claro: la innovación avanza rápido, pero los temores avanzan aún más deprisa.
Por primera vez, la inteligencia artificial se cuela en el top 10 de preocupaciones empresariales en España y alcanza el quinto puesto, al mismo nivel que los cambios regulatorios. Un 22% de las compañías la identifica ya como un reto prioritario. A nivel global, la inquietud es aún mayor (32%) y la IA escala del décimo al segundo lugar en solo un año. ¿La razón? Su adopción va por delante de la gobernanza, la regulación y la preparación de los equipos, lo que genera riesgos operativos, legales y reputacionales. Aun así, el dato invita al equilibrio: casi la mitad de los expertos considera que sus beneficios superan a los riesgos.
En este contexto, la ciberseguridad sigue siendo el gran desafío. Repite como principal temor en España (48%) y en el mundo, impulsada por incidentes recientes de robo de datos y por el creciente valor estratégico de la información. Aquí, muchas empresas ya han aprendido —a veces por experiencia propia— que invertir en prevención es más rentable que reaccionar tarde.
Completan el panorama otros riesgos bien conocidos, aunque con cambios relevantes en su peso. Las catástrofes naturales y los incendios pierden protagonismo respecto a 2025, pero siguen muy presentes tras episodios recientes de danas y fuegos. La interrupción del negocio, especialmente por problemas en la cadena de suministro, baja al cuarto lugar. El cambio climático, aunque estructural, desciende al sexto puesto.
La gran novedad del ranking es la entrada de los apagones en infraestructuras críticas, que ya preocupan al 15% de las empresas españolas tras el apagón de abril. Una señal clara de que la resiliencia energética y operativa ha pasado de ser un tema técnico a una prioridad estratégica. La crisis energética cierra la lista, mientras riesgos tradicionales como el fraude quedan fuera, en parte porque hoy se interpretan desde la óptica digital y vuelven a conectar con la ciberseguridad.
A escala global, la fotografía es similar: la tecnología lidera los miedos, seguida por la interrupción del negocio y los cambios regulatorios —con los aranceles como palabra clave—. La violencia interna y el terrorismo resurgen como un posible “cisne negro” de los próximos años, mientras la inflación y la política monetaria pierden peso relativo.
¿La lección para profesionales y empresas? 2026 no exige solo identificar riesgos, sino gestionarlos de forma integrada. La IA, la ciberseguridad y la resiliencia operativa ya no son áreas aisladas: forman parte de una misma conversación estratégica. Quienes consigan anticiparse, invertir con criterio y preparar a sus equipos no solo reducirán amenazas, sino que convertirán la incertidumbre en una ventaja competitiva.
