Repsol reconfigura su estrategia geopolítica: del

Vista exterior del moderno edificio de la sede de Repsol en Madrid, con amplias fachadas de vidrio, diseño arquitectónico contemporáneo y el logotipo de la compañía visible en la parte superior.

Repsol reconfigura su estrategia geopolítica: del Golfo de México al “Golfo de América”

Repsol ha decidido rebautizar su negocio en el Golfo de México como Golfo de América, alineándose con la nueva denominación impulsada por la Administración Trump. Este cambio, que ya aplicaron empresas como Apple, Google o Chevron, supone más que una cuestión nominal: es un gesto diplomático y estratégico en plena negociación de la petrolera española con Washington para reactivar sus operaciones en Venezuela.

Desde enero, una orden ejecutiva del Gobierno estadounidense exige sustituir oficialmente el término “Golfo de México” por “Golfo de América” en sus registros. Aunque no obliga a las empresas privadas, la adopción del nuevo topónimo se interpreta como una muestra de sintonía con la Casa Blanca. En el caso de Repsol, esta decisión se produce mientras busca recuperar los permisos revocados por Estados Unidos que le impedían operar libremente en territorio venezolano.

La compañía, que llevaba más de dos décadas trabajando en la zona —clave para el 14% de la producción nacional de crudo estadounidense—, busca así reforzar su posición ante un socio comercial decisivo. En paralelo, ha incrementado en más de un 50% sus compras de gas estadounidense durante la primera mitad de 2025, consolidando su apuesta por el mercado norteamericano.

El trasfondo de este movimiento es una compleja red de intereses energéticos y financieros. Venezuela sigue debiendo cientos de millones a Repsol, y la petrolera española compensa parte de esa deuda mediante intercambios de gas por crudo. Sin embargo, estas operaciones solo son posibles cuando Washington levanta temporalmente sus sanciones.

En resumen: Repsol no solo adapta un nombre; redefine su estrategia global. En un entorno donde la energía y la geopolítica se entrelazan cada vez más, la empresa busca mantener su acceso a mercados clave mientras navega con prudencia entre las tensiones diplomáticas. Es un recordatorio de que, para las compañías internacionales, la gestión del riesgo político no es un desafío teórico, sino parte esencial del negocio.