El espectáculo que venció a la

El espectáculo que venció a la tormenta

La historia de cómo un parque temático en Toledo apostó por la cultura en plena pandemia… y ganó

Cuando Puy du Fou decidió abrir su parque temático en Toledo, muchos pensaron que era una apuesta arriesgada. No solo por el concepto —nada de montañas rusas ni atracciones mecánicas— sino por el momento: estaban a punto de lanzar su proyecto justo cuando el mundo se paralizaba por la pandemia. ¿Quién se atreve a abrir un parque en medio de restricciones de aforo, mascarillas obligatorias y miedo generalizado? Pues ellos.

La propuesta era clara y valiente: espectáculos históricos que emocionan, que cuentan la historia de España con una puesta en escena digna de cine. Nada de adrenalina por velocidad, sino por emoción. En 2019 ya habían dado una pista con El Sueño de Toledo, un espectáculo nocturno que dejó a todos boquiabiertos. Pero el verdadero reto llegó en 2021, cuando decidieron abrir el parque completo. Con aforos limitados, protocolos sanitarios estrictos y un turismo nacional en pausa, la mayoría habría esperado. Ellos no.

Y no solo abrieron, sino que apostaron fuerte. En lugar de recortar, invirtieron. Nuevos espectáculos como A Pluma y Espada, El Último Cantar y El Misterio de Sorbaces fueron sumándose a la oferta. Cada uno con su propia historia, su escenografía espectacular y su capacidad de hacer que el público se olvidara por un momento de lo que pasaba fuera.

Pero no todo fue magia escénica. Detrás hubo estrategia, datos y mucho trabajo. Se diseñaron campañas por temporada, se segmentó el público, se optimizó cada euro invertido en publicidad. Se ofrecieron entradas combinadas con transporte desde Madrid, se reforzó la experiencia gastronómica, y hasta se creó una Feria del Libro Histórico para atraer a los amantes de la cultura. Todo pensado para que el parque no solo sobreviviera, sino que creciera.

Y funcionó. En 2025, Puy du Fou España está a punto de alcanzar el tan esperado break even. Se ha convertido en un referente turístico y cultural, con más de 185 días de apertura al año y una comunidad de visitantes fieles que repiten, recomiendan y se emocionan. Ha sido premiado, reconocido y, sobre todo, ha demostrado que se puede hacer empresa con propósito, con arte y con historia.

Este caso es una lección para cualquier líder empresarial. Porque resiliencia no es solo aguantar el chaparrón, es saber adaptarse, reinventarse y seguir adelante sin perder la esencia. Puy du Fou lo hizo apostando por lo que creía, trabajando en equipo, midiendo cada paso y manteniendo viva la llama de su propósito. En medio de la tormenta, decidieron que el espectáculo debía continuar. Y vaya si lo hizo.