Cómo perder tu trabajo en 10

Persona escribiendo en un ordenador portátil sobre un escritorio blanco, con un cuaderno azul y documentos alrededor; transmite la idea de trabajo digital, concentración y gestión de tareas en la oficina.

Cómo perder tu trabajo en 10 correos (o menos)

Una guía no solicitada para escribirle a tu jefe si tu objetivo es el desastre profesional con estilo


1. “Esto no es mi trabajo, pero bueno…”

Nada dice “espíritu de equipo” como dejar claro que estás haciendo algo a regañadientes. Bonus si lo acompañas con un emoji pasivo-agresivo.


2. “Lo vi en TikTok y pensé que podríamos probarlo”

Porque si algo funciona para adolescentes bailando, seguro que también sirve para la estrategia trimestral de la empresa.


3. “¿Puedo ser honesto?”

Spoiler: lo que viene después nunca es bueno. Y sí, tu jefe ya está sudando frío.


4. “No sé si esto es legal, pero…”

Una frase que garantiza que tu correo será reenviado al departamento legal. Y probablemente a Recursos Humanos.


5. “¡URGENTE!” (cuando no lo es)

Perfecto para entrenar a tu jefe en ignorar tus correos reales de emergencia. El clásico cuento del lobo, versión Outlook.


6. “Como dije en mi correo anterior…”

Traducción: “Claramente no leíste lo que te mandé antes, así que aquí va con un poco más de veneno”.


7. “LOL” o “XD”

Ideal para cerrar un informe de pérdidas millonarias con un toque de humor involuntario.


8. “Te adjunto el archivo” (sin adjuntar nada)

Una tradición milenaria. El equivalente digital de olvidar las llaves dentro del coche.


9. “Mi exjefe solía hacerlo así…”

Comparar nunca es buena idea. Especialmente si tu exjefe ahora es competencia directa.


10. “Enviado desde mi iPhone, disculpa los errores”

Porque nada dice “profesionalismo” como culpar al autocorrector por tus decisiones gramaticales.

Escribirle a tu jefe no debería sentirse como desactivar una bomba, pero tampoco como enviar un meme a tu grupo de amigos. Un correo puede ser tu mejor aliado o tu peor enemigo, dependiendo de cuántas veces lo reescribas antes de darle a “Enviar”.


Moraleja:

Si dudas, no lo pongas. Si lo escribiste con rabia, bórralo. Y si te parece gracioso… probablemente no lo es.
Tu jefe no necesita saber que odias los lunes, que tu gato se sentó en el teclado o que “esto con otro jefe no pasaba”. A veces, el mejor correo es el que nunca se mandó.