Más de 500.000 autónomos y pymes deberán declarar en 2026 las ayudas del Kit Digital: qué implica y cómo hacerlo correctamente
El programa Kit Digital ha llegado a su fin tras casi cuatro años impulsando la digitalización del tejido empresarial español. Sin embargo, para cerca de medio millón de autónomos y pequeñas empresas que recibieron estas ayudas en 2025, el proceso aún no ha terminado. En 2026 deberán reflejar estas subvenciones en sus obligaciones fiscales. La buena noticia es que, si se gestionan correctamente, no deberían suponer un mayor coste fiscal.
Un trámite fiscal necesario, no un nuevo impuesto
El Kit Digital se considera, a efectos fiscales, una subvención pública vinculada a la actividad económica. Esto significa que debe declararse como ingreso en la declaración de la Renta —en el caso de autónomos— o en el Impuesto sobre Sociedades —para empresas— correspondiente al ejercicio 2025.
Este punto suele generar inquietud, especialmente entre profesionales que perciben por primera vez una ayuda pública. Sin embargo, conviene entender el mecanismo completo: el importe recibido se declara como ingreso, pero también como gasto deducible, ya que el bono se ha destinado al pago de servicios de digitalización. Cuando ambas partidas se reflejan correctamente, el impacto final es neutral.
En términos prácticos, no se trata de pagar más impuestos, sino de cumplir con un requisito formal que garantiza la correcta trazabilidad de la ayuda.
Por qué aumenta el número de obligados a declararlo
El crecimiento del programa explica el incremento de contribuyentes afectados. A finales de 2024 había algo más de 310.000 beneficiarios, mientras que al cierre de 2025 la cifra rozaba los 880.000. Esto implica que solo en el último año alrededor de medio millón de autónomos y pymes accedieron al bono digital y deberán ahora incorporarlo a su fiscalidad.
Muchos pertenecen al segmento de autónomos y micropymes —con ayudas de entre 2.000 y 3.000 euros—, aunque también hay empresas que recibieron importes mayores, de hasta 12.000 o incluso 25.000 euros. El tratamiento fiscal, en todos los casos, es el mismo.
El principal riesgo: no declararlo correctamente
La experiencia de campañas anteriores muestra que el problema no suele estar en el impuesto, sino en la gestión administrativa. No declarar la ayuda o hacerlo de forma incompleta puede generar discrepancias con Hacienda y derivar en requerimientos posteriores.
Aquí es donde cobra importancia la planificación. Revisar la documentación, confirmar que el ingreso y el gasto están correctamente registrados y apoyarse en asesoramiento profesional evita errores y aporta tranquilidad. Pensemos en ello como en cualquier inversión empresarial: la digitalización fue el paso estratégico; ahora toca cerrar bien el ciclo administrativo.
Una oportunidad para consolidar lo avanzado
El Kit Digital ha permitido a miles de negocios dar un salto tecnológico que, en muchos casos, habría sido difícil asumir sin apoyo público. La obligación fiscal que llega ahora forma parte natural del proceso.
Para autónomos y empresas, el aprendizaje es claro: integrar desde el inicio la gestión fiscal de las ayudas públicas facilita el crecimiento sin sobresaltos. Cumplir correctamente no solo evita problemas, sino que refuerza la solidez del proyecto empresarial.
En definitiva, más que una carga, este trámite es el último paso de una inversión ya realizada en el futuro del negocio. Y hacerlo bien permite centrarse en lo verdaderamente importante: seguir avanzando.
