Se acabó la venta de una vivienda exprés: la resistencia de los compradores a los precios triplica los plazos hasta las nueve semanas para cerrar una venta
El mercado de la vivienda en España empieza a perder velocidad tras más de una década de fuertes subidas. En mayo, las compraventas cayeron un 7,3%, encadenando cinco meses de descensos, mientras que el plazo medio para cerrar una operación ha pasado de dos o tres semanas a situarse entre seis y nueve.
Este cambio responde, principalmente, a dos factores. Por un lado, los precios continúan creciendo muy por encima de los ingresos de los hogares: la vivienda se encareció un 15,5% interanual en junio, lo que está expulsando del mercado a muchos compradores. Por otro, quienes sí cuentan con capacidad financiera están actuando con mayor prudencia, negociando más las condiciones o aplazando la compra ante la posibilidad de que los precios se ajusten.
A esta cautela se suman el endurecimiento de los criterios hipotecarios y la expectativa de tipos de interés más elevados. Sin embargo, los expertos descartan un desplome del mercado. La demanda sigue superando a la oferta en las principales ciudades y la escasez de vivienda disponible continúa sosteniendo los precios, especialmente en las islas, las áreas metropolitanas y la costa mediterránea.
Las operaciones siguen activas entre quienes compran por necesidad, como jóvenes que buscan su primera vivienda, familias que necesitan más espacio o personas que no pueden asumir el coste del alquiler. Además, la concesión de hipotecas mantiene un comportamiento sólido, aunque con un comprador cada vez más dependiente de la financiación.
Para propietarios, agencias y profesionales del sector, el nuevo escenario exige ajustar expectativas: fijar precios realistas, aceptar procesos de negociación más largos y ofrecer mayor transparencia puede ser decisivo para cerrar una venta. Para los compradores, la moderación del mercado abre una oportunidad para comparar, negociar y tomar decisiones con menos presión.
