La crisis de la proteína animal

La crisis de la proteína animal que está tensionando el mercado

El mercado español de proteína animal atraviesa una tormenta perfecta: una demanda en auge, un impacto sanitario sin precedentes y una capacidad productiva que no logra mantener el ritmo. Para profesionales y empresas del sector agroalimentario, entender este escenario es clave para anticipar riesgos y tomar decisiones estratégicas.

1. Huevos: el epicentro del desequilibrio

Los huevos concentran la mayor tensión. La gripe aviar ha obligado a sacrificar gallinas y a confinar al resto, reduciendo la producción y elevando el estrés de las aves, lo que afecta directamente a la puesta. A ello se suma la transición hacia sistemas de cría más exigentes —suelo, campero, ecológico— que temporalmente limitan la oferta.

Mientras tanto, la demanda sigue escalando: un 20% más desde 2019. El resultado es evidente: precios disparados (hasta un 50% en seis meses en algunos supermercados) y granjas que operan al límite. A corto plazo, el sector confía en que las medidas de control contengan el virus y eviten escenarios más severos de desabastecimiento.

Lección para empresas: monitorizar la evolución sanitaria y diversificar proveedores se vuelve imprescindible.

2. Pollo: tensión, pero bajo control

Aunque el pollo también encarece, el impacto es menor. Su ciclo de vida corto permite ajustar rápidamente la producción, amortiguando mejor los brotes de gripe aviar.

La demanda crece, pero la oferta, más flexible, se adapta. Aun así, los precios han subido y seguirán al alza mientras el coste de insumos —piensos y energía— permanezca inflado.

Conclusión práctica: el pollo sigue siendo la proteína más accesible para el consumidor y la más estable para la industria, pero no inmune a tensiones.

3. Ternera: un sector atrapado por la falta de animales

La carne de vacuno vive un fenómeno distinto. La demanda, impulsada por productos como las hamburguesas, crece rápido. Pero la oferta no puede seguir el ritmo: faltan animales.

Las causas son profundas: cierre de explotaciones por baja rentabilidad y burocracia, ausencia de relevo generacional, sequía, enfermedades… El resultado: precios disparados y un sector que pierde cabaña año tras año, incluso siendo España uno de los principales exportadores europeos.

Riesgo estratégico: la brecha entre oferta y demanda amenaza la sostenibilidad del sector si no se activan políticas de apoyo.

4. Un denominador común: una demanda que no cede

Huevos, pollo, ternera… cada proteína tiene sus particularidades, pero comparten algo: los consumidores están comiendo más proteína animal que hace años. Eliminar viejos estigmas —colesterol, hormonas— ha impulsado el consumo, y las redes sociales amplifican dietas hiperproteicas que redoblan esta tendencia.

Para las empresas, esto abre oportunidades, pero también expone vulnerabilidades si la producción no puede seguir el ritmo.

5. ¿Qué soluciones se plantean?

El sector plantea medidas que buscan mitigar la crisis:

  • Controlar exportaciones de animales vivos para reforzar el abastecimiento nacional.
  • Reducir el IVA de la carne, tal como ya se hizo con otros básicos.
  • Refuerzo de la capacidad productiva, especialmente en vacuno.
  • Mejor comunicación para combatir la desinformación sobre sistemas de producción.