“Cerebros en Modo Ahorro: ¿Nos Está Volviendo Perezosos la Inteligencia Artificial?”
Cuando pensar se convierte en un lujo y la IA en nuestro asistente personal de todo.
Vivimos en una época en la que pensar se ha vuelto opcional. ¿Exagerado? Tal vez. Pero basta con mirar a nuestro alrededor para ver cómo la inteligencia artificial está tomando las riendas de muchas tareas que antes requerían esfuerzo mental. Y aunque esto suena cómodo, también puede estar pasándonos factura en forma de deuda cognitiva: ese hábito de evitar pensar porque una máquina ya lo hace por nosotros.
Veamos algunos ejemplos reales:
📱 1. Escribir sin pensar: el caso de los correos automáticos
Herramientas como Gmail Smart Compose completan nuestras frases antes de que terminemos de escribirlas. ¿Querías decir “Gracias por tu tiempo”? Ya lo escribió por ti. ¿“Quedo atento a tus comentarios”? También. El resultado: cada vez pensamos menos en cómo expresarnos y más en simplemente aceptar la sugerencia.
🧮 2. ¿Cuánto es 15% de propina? Que lo diga la app
Antes, calcular una propina era un ejercicio mental rápido. Hoy, basta con abrir la app de Uber Eats o usar la calculadora del móvil. Incluso relojes inteligentes como el Apple Watch ya incluyen funciones para dividir cuentas y calcular porcentajes. ¿Práctico? Sí. ¿Mentalmente estimulante? No tanto.
🧭 3. GPS: el fin del sentido de la orientación
Google Maps y Waze nos han salvado de perdernos más de una vez. Pero también han hecho que olvidemos cómo leer un mapa o simplemente memorizar rutas. Un estudio de la University College London mostró que el uso constante de GPS reduce la actividad en el hipocampo, la zona del cerebro relacionada con la navegación y la memoria espacial.
🍳 4. Recetas paso a paso: cocinar sin pensar
Plataformas como TikTok, YouTube o incluso asistentes como ChatGPT nos dan recetas detalladas, con medidas exactas y tiempos precisos. Ya no improvisamos ni aprendemos por ensayo y error. Solo seguimos instrucciones como si estuviéramos armando un mueble de IKEA.
🤖 ¿Entonces la IA es mala?
¡Para nada! La IA es una herramienta poderosa que puede ayudarnos a ser más eficientes, creativos y productivos. El problema surge cuando dejamos de usarla como apoyo y empezamos a depender de ella para todo. Pensar cansa, sí, pero también es lo que mantiene nuestro cerebro en forma.
💡 ¿La solución?
Equilibrio. Usa la IA para lo que realmente te libera tiempo, pero no dejes que piense siempre por ti. Haz el esfuerzo de recordar, calcular, escribir y decidir por ti mismo de vez en cuando. Tu mente —como cualquier músculo— necesita ejercicio.
